
Las primeras referencias documentadas de Son Trobat se remontan al año 1431. Esta histórica posesión, situada a las afueras de Algaida, en Mallorca, ha mantenido viva su conexión con la tierra y la tradición a lo largo de los siglos, conservando intacta su esencia agrícola y su carácter familiar.
En Son Trobat cada piedra cuenta una historia de familia, de raíces profundas y de amor por un lugar que ha sido mucho más que una casa: ha sido un hogar lleno de vida. Generación tras generación, la finca ha acogido momentos únicos, creciendo junto a quienes la han habitado y convirtiéndose en parte esencial de su historia.
Hoy Son Trobat sigue siendo una casa viva, donde la felicidad se respira en el ambiente. Los colores de la casa y la belleza de sus jardines no son casualidad: reflejan el alma de quienes la cuidan, la calidez de su día a día y la felicidad compartida.
